
Leyendo el blog de
Juan Freire, en un post títulado
veo que menciona la experiencia chilena respecto a la gestión de los recursos marinos que existe en nuestro país. Algo que por vez primera leo en un blog y me parece muy bien que lo destaque en su blog y dé a conocer la experiencia conocida por su breve paso por estos lares.
3. Financiación de iniciativas de pescadores artesanales en Chile
En mi reciente visita a Chile he tenido la oportunidad de conversar con pescadores artesanales (y especialmente dirigentes) que operan en las regiones X y XI (desde Chiloé hasta la Patagonia) así como técnicos y gestores de la administración pública y científicos involucrados en la evaluación de recursos y en el asesoramiento sobre su gestión.
El caso chileno es sumamente interesante dado que desde 1992 se ha dado un proceso de transformación del sistema de gestión desde un modelo centralizado y burocratizado (tradicional a la mayor parte del mundo) a un sistema descentralizado basado en derechos territoriales asignados principalemnte (aunque no únicamente) a organizaciones de pescadores (caletas, sindicatos, cooperativas, etc). La historia es sumamente compleja, pero interesa aquí que en este proceso los pescadores han adquirido una gran capacidad organizativa y de acción política y sus dirigentes (también pescadores) demuestran un nivel de formación y de capacidad dialéctica y negociadora muy alto.
Recientemente, dentro del sistema de derechos territoriales, se ha establecido legalmente que partes del territorio costero son aptas para actividades de acuicultura. Esta medida ha tratado de regular el explosivo desarrollo de la acuicultura, especialmente cultivo de salmón en jaulas, que en los últimos años se ha convertido en un sector económico muy relevante en Chile, pero al mismo tiempo ha genereado conflictos entre pescadores y acuicultores que compiten por los mismos espacios. Las alteraciones que la acuicultura extensiva produce en los hábitats costeros implica que sea en gran medida incompatible con la pesca dentro de un mismo territorio.
Las zonas aptas para acuicultura pueden ser reclamadas por un particular u organización para el desarrollo de proyectos de cultivo. Aunque la mayor parte de iniciativas proceden de empresas no relacionadas directamente con el sector pesquero artesanal, diversas organizaciones de pescadores han empezado a solicitar derechos de uso. Su objetivo es no perder una oportunidad y evitar el uso de ese terriotiro por otros actores ajenos a la comunidad local. Pero, en contrapartida, la concesión implica el pago de un impuesto ("patente") proporcional a la superficie concedida y la obligación de desarrollar el proyecto propuesto (que se debe plasmar en la consecución de la producción biológica acordada).
En mis conversaciones con pescadores he descubierto que las concesiones obtenidas por grupos de pescadores, aunque constituyen una gran oportunidad, se convierten al mismo tiempo en un problema grave. Una vez obtienen la concesión, deben realizar inversiones financieras para pagar el impuesto y para desarrollar las infraestructuras necesarias para el cutlivo así como para cubrir sus costes de operación. Por tanto, son precisos recursos financieros (importantes en relación a los ingresos de los pescadores, aunque cuantitativamente pequeños para los estándares europeos o norteamericanos) que deben aportarse al menos uno o dos años antes de obtener los primeros beneficios.
Ante este escenario, y en palabras de los propios pescadores, las posibilidades de financiación (bien sea pública o privada), son casi nulas, y se enfrentan a la necesidad de buscar, casi desesperadamente, socios financieros o de alquilar su territorio para, al menos, cubrir el pago del impuesto.
Este proceso de concesión administrativa de zonas para acuicultura a organizaciones de pescadores se ha iniciado muy recientemente por lo que por el momento no es posible conocer el resultado final, pero todo parece indicar que, de no generarse nuevos instrumentos financieros, las organizaciones de pescadores acabarán perdiendo los derechos adquiridos o las zonas permanecerán improductivas. De cumplirse estas predicciones, el crecimiento económico estará muy limitado por falta de financiación.
El gráfico que incluyo más arriba, procedente del artículo citado antes de The Economist, muestra como Chile se sitúa en una posición intermedia en cuanto a un indicador de acceso a servicios financieros, pero muy inferior a países desarrollados europeos u otros emergentes asiáticos. Las grandes desigualdades existentes en Chile posiblemente impliquen que estos servicios financieros estén concentrados en una parte de la población mientras que los más pobres y/o socialmente más aislados y desconectados de los poderes políticos y económicos (en los que posiblmenete se encuentren los pescadores artesanles) presenten prosibilidades de acceso muy limitadas.
Por supuesto existen otros factores que compromenten el éxito de las iniciaitivas de los pescadores, como son su escasa cultura emprendedora (común a muchos países) o la necesidad de abrir nuevos canales comerciales. Respecto a este última cuestión, la comercialziación de los proeuctos pesqueros es ya un punto débil dado que la mayor parte de la producción pesquera se destina a mercados asñiáticos y cada organización depende de uno o unos pocos intermediarios que, en la práctica, manejan como monopolios las pesquerías. Por tanto, los pescadores no se han involucrado casi nunca en la comercialización y ahora necesitan hacerlo de modo muy activo si quieren introducirse en el sector de la acuicultura.
En mi opinión. el gobierno chileno debería completar el proceso de liberalización y descentralización de la gestión y exlotación de la zona costera. Ha tenido buenas iniciativas en este sentido (aunque con algunos puntos discutibles), pero, en el caso de la acuicultura, falta crear las condiciones e incentivos para la aparición de servicios financieros diversificados y accesibles a colectivos de escaso poder adquisitivo y poco habituados a este tipo de actividades.
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