Wednesday, March 21, 2007

21 de marzo

Un año más viejo. El tiempo pasa distinto para cada persona. Sí, estoy más viejo, pero en muchas cosas he retrocedido, espero que para mejor. Cambian las ópticas de la vida. Las metas. Tiempo de cambios profundos. Llega la época meláncolica, donde las hojas caen, dejando los árboles desnudos y tiñendo los parques de rojo y amarillo. El otoño hace mucho se instaló en mi corazón. Este viejo y desvencijado corazón, que late a mil cuando ama, y que se rompe cuando me ignoras, pero que sigue y seguirá latiendo, en medio de las hojas arrastradas por el viento otoñal de mi corazón, que me traen de vuelta, a lo lejos, tu sonrisa.

Saturday, March 03, 2007

Deseos de Escribir

Siento deseos tremendos de escribir, de sincerarme con alguien o con algo, de botar, purgar todo este dolor que me ha apremiado ya por casi 4 meses.

Siempre pasa, cuando uno está en los peores momentos, es cuando cada vez cuesta encontrar los escapes, los medios de poder mitigar todo el dolor, pues no se puede eliminar.

Es mucho tiempo sin saber nada, que no te dirijan la palabra. Me ha costado una inmensidad el aguantarlo, pero ya siento que las fuerzas me fallan. Es mucho, se me aparece en sueños. Ojalá se conviertan en realidad, aunque la lógica me indica que lo peor para mí está sucediendo.

No escuchado, estoy cada vez más acumulando el dolor. Lo he intentado, he luchado, creo, de forma épica contra ese dolor que me atenaza el pecho, hiriendo y marcando de muerte mi corazón, mi felicidad.

Solo espero el día de su regreso, pues esa luz de esperanza, aunque casi extinguida, aún la siento brillar, al menos, de que vuelva a mí. ¿Debo aprender a vivir sin ella? Solo sé que no logro la felicidad, ya no me entusiasma nada, y cierto, lo he intentado, tratar de encontrar la felicidad en otra mujer, en mis libros, mis historias, mis mundos mágicos. Pero, desgraciadamente, nada lo logra. Siempre vuelve, a veces más intenso y a veces no, pero siempre está ahí, como la gran impotencia y dolor que ha tornado mi vida en algo gris, para siempre.

El recuerdo de la felicidad que siempre sentí al estar con ella, al amar y ser amado, es algo que nunca lograré superar si los hechos pasan como es lo más probable que sucedan.

Viene una y otra vez el recuerdo de la última vez que le hice el amor, de la felicidad de verle y sentirla unida a mí, de verla alcanzando el orgasmo, eso es increíble e irrepetible tal cual están las cosas. Qué tristeza. La añoro. Ya nada del sexo tiene significado para mí, si no es con ella, de hacerle el amor, de estar con la mujer que amo.

Su risa, sus ojos, se pierde en lo nublado de mi memoria, en medio de la tristeza y el dolor de no tenerla, de no sentirme correspondido por este gran y a la vez terrible sentimiento de amarla, el cual he tratado de evitar, pero ya es un hecho, y a medida que pasa el tiempo es cada vez más intenso.

La pena de cuando llegó el 5 de febrero, aquel día, hace 6 años en que la conocí, aquel maravilloso día, y ver que no la tenía, fue terrible. Sentí, y aún lo siento, unas tremendas, pero de un modo indescriptible, ganas de escribirle, de acercarla a mí, pero está lejos y seguí luchando por salir adelante en este terrible dolor, de tratar de borrarlo. Pero nada.

Llegué a pensar que mi sentimiento por ella había quedado en nada, en la nada. Muchas veces lo creí sentir de ese modo. Pero eso no es así, me doy cuenta. La amo cada día más, y veo que me estoy quedando pegado en ella. Ella es la mujer que me hizo darme cuenta de muchas cosas, que fue un punto de inflexión en mi vida. Que fue mi sostén en muchas terribles situaciones que muchas veces me atacan en mi subconsciente. Incluso, esas terribles cosas en mi subconsciente me hicieron muchas veces herirla. Eso sé que nunca volverá a suceder, pues esta actual experiencia ha sido tan traumática que ya estoy seguro que no la dañaré nunca más.

A veces me pregunto, ¿cómo pude llegar a desnudarme y entregarme así a otra persona? Ahora me siento indefenso, sin racionalidad respecto a ella, ahora que necesito las defensas más que nunca, no las tengo. Ella se llevó esa protección. La protección de mi espíritu. Ahora me siento como un hombre con el espíritu quebrado, roto. Muchas de las cosas que he hecho en este tiempo han sido el resultado de mi última reserva de fuerzas para sacar adelante mis proyectos terrenales, pero todo, mi existencia no tiene sentido si no soy feliz, y ella se llevó esa felicidad y me dejó desnudo en la oscuridad de las tinieblas.

Recuerdo en mi vida muchas penas, algunas repentinas, otras más largas. Más allá de las típicas penas que alguien pueda sentir cuando se es chico, cuando es castigado por haberse portado mal o cosas por el estilo, la más grande que recuerdo es la muerte de mi abuelita Elena, en el año 1990, más menos a estas alturas del año. Sentí una pena terrible, y todavía me recuerdo del llanto por ella y por la falta que sentía me iba a hacer. Ella era la mujer en mi vida, aparte, obviamente, de mi madre. Luego, en los 90s tuve variadas pololas, que con una de ellas perdí mi virginidad. La recuerdo con mucho cariño y respeto, y aún me da lata las circunstancias en que nos despedimos por última vez. Pero la verdad, nunca estuve realmente enamorado de ellas. Debe ser quizás, por el crecimiento que uno va teniendo con los años en ese aspecto. Pero luego llegó el siglo XXI, y con esto el año 2001, en la Isla de Chiloé, donde, y casi como una aventura de una noche en el pueblo de Dalcahue, precisamente el 5 de febrero del año 2001, la conocí. Se me acercó en ese lugar atestado de jóvenes saliendo recién de la adolescencia, en una atmósfera festiva, y fue ahí donde me di cuenta que ella es la mujer de mi vida. Luego la invité a mi carpa y accedió. Una vez ahí, le pregunté si se arrepentiría de darme un beso, y ese fue el comienzo de todo. Justo en ese momento lo supe. Al otro día, la buscaba siempre con mi vista, y decidí regalarle unas líneas que no conservo. Ahí conocí, y de este modo, a la mujer más bella y pura que he tenido, y por la cual este dolor en estos distantes y oscuros momentos, hace que mis ojos se vuelvan a llenar de lágrimas y de que ya no pueda ver brillar el Sol.

Pues la pérdida de su amor, y la certeza de que nunca pero nunca, tendré a una mujer tan maravillosa como ella, se ha transformado en la pena más grande que me ha tocado afrontar. Muchas veces, le he hablado a mi abuelita en el cielo pidiéndole por favor que me ayude, y que me la devuelva a mis brazos. Y descubrí que es cierto, el ser humano en sus peores momentos, busca apoyo en cosas que no puede entender, y que solo puede sentir. Estoy teniendo una actitud súper humana.

Todo este verano la he pasado en soledad. Paso por las calles de la ciudad, y veo a la gente pasar. Muchas veces veo parejas, que se ven felices, y pienso lo distante y lejano que veo eso de mí. Ahora solo me acompaña mi reproductor de MP3 con la música que me gusta y que interpreta este duro momento por el que estoy pasando.

Un milagro, eso es lo que necesito. ¿Podrá este amor hacerlo? Eso está por verse. Aún veo una llama alumbrar a lo largo y al final del camino del tiempo, pero veo que se está extinguiendo. Solo un milagro podrá hacernos felices juntos, pues ni siquiera sé qué es lo que pasa con ella en este momento.

Este tiempo me he preguntado mucho si aún seguimos conectados, como cuando uno piensa en el otro, el otro lo hace también. Algo que siempre tuvimos cuando estuvimos juntos, y que ambos nos dábamos cuenta. No lo sé, y el resultado final nunca me dará la respuesta, solo será eso, un resultado, una decisión que ella tome, y de la cual, y me duele escribirlo, mi vida depende, pues no quiero vivir sin poder alcanzar la felicidad.

Antes de irse nuevamente, me dijo que no se veía en el futuro sin mí, que sabía que podría volver a amarme. Ahora tengo mucho pero mucho miedo. Miedo de no tenerla más y de que haya decidido no volver a amarme.

Hace unos días leía una carta que me envío por e-mail, a fines del año pasado, donde me decía que sentía que me tenía que dejar ir. Se lo dije en aquella ocasión, y lo he confirmado, que sin ella no tengo adonde volar, aunque tenga las alas más poderosas que se pueda poseer. No podría volar a través de las tinieblas. Me siento como un ave herida que fue curada, y que una vez que termina su tratamiento y la van a soltar en su hábitat, no puede irse, simplemente no puede, pues siente que ese es su lugar, el lugar donde es feliz porque se siente amado. Y no se va, pues si no, su espíritu se quebraría y sería solo una pálida sombra de lo que fue alguna vez.

Me encantaría tomar el teléfono y llamarla, decirle que la amo y que no puedo vivir sin ella. Pero me temo que eso ella lo sabe, y simplemente estando ella lejos de mí, no me recuerda, algo neutraliza el sentimiento que pueda tener por mí.

Aún conservo su foto, la última que me dio. Siempre al abrir mi billetera, que ella me regaló, está ella, la foto donde me dice que cada día me ama más. ¿Qué nos pasó?

Recuerdo como una vaga frase, cuando le dije que la iba a esperar. En el fondo, yo no tenía otra opción si no quiero perderla definitivamente. Siento que me estoy jugando la vida en esto. Así de simple y complejo a la vez. Ella me respondió en ese momento, que se daba cuenta realmente de que yo la amo, y me dijo un tímido “te amo”, algo que no escucho hace mucho pero mucho tiempo. Esa tímida frase, estoy seguro, es la luz que aún brilla, la esperanza que aún brilla en mi maltratado y triste corazón. Me aferro a eso. Es el único resto que flota de lo que queda del naufragio de nuestro amor.

Esto que escribo es solo la imperante necesidad de hablarle a alguien, el sentir que esto solo se lo podría decir a ella, y de alguna forma esto es eso. Tratar de que vea que no la he olvidado. Que sufro cada vez más por ella. Ya casi no me quedan ganas de levantarme todos los días. Ha sido un invierno demasiado duro y largo, que no pensé irrumpiría así en mi vida.

Sé que antes del fin, leerá esto, para que se de cuenta cómo estoy y por lo que he pasado.

A.V.M. , 3 de marzo de 2007.

Thursday, March 01, 2007

Esperando por siempre



My heart is broken
Here in the cup of my hands
From between cracked fingers
Old blood spills.......